UN REINO DE SACERDOTES
Durante las dos últimas décadas, el lema de nuestra visión declara que «nuestra visión es edificar una iglesia de vencedores, donde cada miembro es un ministro y cada casa, una extensión de la iglesia, para conquistar nuestra generación a través de células que se multiplican”
No hay nada malo con la palabra «ministro». En realidad es una buena palabra, pero con el paso de los años, ella se desgastó y perdió su impacto en la mente de las personas. Por eso, decidimos cambiar «ministro» a «sacerdote». La verdad bíblica es que hemos sido hechos sacerdocio real. La palabra «sacerdote» trae un impacto mucho mayor. En verdad, en la mente religiosa de muchas personas, sólo el sacerdote o el pastor pueden ser llamados sacerdotes. Creo que la palabra también trae más claridad a la mente de los hermanos de lo que se espera de cada uno de nosotros como ministros del Nuevo Testamento.
¿Cómo podemos actuar como sacerdotes hoy? Vamos a ver, a la luz de la Nueva Alianza, cómo podemos actuar en nuestro ministerio sacerdotal.
EL ELEMENTO CLAVE PARA LA PRESENCIA DE DIOS
Una de las cosas más importantes en la práctica de la vida de la iglesia es la presencia de Dios. Porque cuando tenemos la presencia de Dios, podemos ver el poder de Dios manifestándose entre nosotros. Si deseamos tener una célula viva, necesitamos tener la presencia de Dios en esa célula
Hay tres elementos clave para experimentar la presencia de Dios. Dios ya está presente entre nosotros, pero necesitamos experimentar esa presencia. Para ello necesitamos tres elementos. Estos tres elementos se pueden encontrar en todas las religiones, incluso en el Antiguo Testamento.
Para que la gente experimentara la presencia de Dios, ellas deberían, en primer lugar, ir al templo. En todas las religiones, la gente necesita ir al templo, porque el templo es el lugar de la habitación de Dios.
Incluso teniendo el templo en el Antiguo Testamento, no era posible entrar en él sin el segundo elemento. El segundo elemento es el sacerdocio. En el Antiguo Testamento, una persona común no podría entrar en el templo, sino que debería permanecer en el atrio. Es lo mismo en otras religiones. En Israel, los sacerdotes eran los levitas.
Pero el sacerdote no puede entrar en el templo sin el tercer elemento. El tercer elemento es el sacrificio. El sacerdote no podía entrar en el templo sin el sacrificio de animales.
¿Cuál es, pues, la diferencia entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento?
«Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.(1 Pe 2.5)»
En este versículo, podemos ver estos tres elementos: el templo, el sacerdote y el sacrificio. Estos tres elementos son muy importantes, pero muchos cristianos no los entienden. La diferencia entre el cristianismo y todas las demás religiones, incluso el judaísmo del Antiguo Testamento, es que poseen estos tres elementos por separado, pero en el cristianismo estas tres cosas son sólo una.
«Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.(Ap 1,5-6)»
Las personas del mundo se confunden cuando preguntan a los cristianos donde está su templo y ellos responden que ellos mismos son el templo. No tenemos un edificio, porque el templo somos nosotros. Porque nuestro Dios no habita en edificios, pero Él vive en nosotros y entre nosotros. Somos todas las piedras vivas, somos la casa.
Ellos entonces preguntan: «¿Dónde está su sacerdote?». Pero nosotros decimos que somos los sacerdotes. Nosotros somos un reino de sacerdotes. Esto significa que en nuestro reino todos los miembros son sacerdotes. Entonces, ellos preguntan: «¿Dónde están los sacrificios de ustedes?». Nuestro sacrificio es llamado «el Cordero de Dios». Él ya murió en la cruz y derramó su sangre. Él es nuestro sacrificio.
El Nuevo Testamento es el tiempo en que todos los creyentes son piedras vivas y edifican casa para Dios. Todos los miembros son sacerdotes y ofrecen sacrificios, y nuestro sacrificio hoy vive en nosotros y entre nosotros.
Lamentablemente, de forma inconsciente, muchos creyentes no lo creen. Todavía creen que el edificio es el templo de Dios y lo llaman santuario. Y por eso las personas cambian su comportamiento cuando entran en el santuario. Ellas se imaginan que Dios habita allí. El edificio, que no es casa de Dios, santificamos. Pero nuestro cuerpo, el verdadero templo, no santificamos.
Inconscientemente, nosotros tampoco creemos que todos los creyentes sean sacerdotes, sino solamente los pastores vestidos de traje. Pensamos que sólo somos los laicos. No deberíamos llamar a un miembro de laico, pues la palabra laical en el griego es idiotas. Así, cuando llamamos a una persona de «laico», lo estamos llamando idiota. Nuestros miembros no son laicos, todos son sacerdotes.
¿Cuál es, pues, la función del sacerdote? La palabra clave para definir al sacerdote es mediador. Él es mediador entre las personas y Dios. En el Antiguo Testamento, el significado de la palabra «sacerdote» era «puente». Nosotros somos el puente, nos quedamos en la brecha. El sacerdote necesita ser el mediador para ponerse entre el hombre y Dios. El Señor Jesús fue constituido sumo sacerdote. Él trajo de vuelta a los pecadores a Dios y también trajo a Dios a los pecadores porque Él es el mediador. Él entró en el Santo de los Santos en el cielo llevando su propia sangre y hoy podemos entrar en la presencia de Dios a causa del ministerio de la reconciliación.
¿Cómo son los sacerdotes? Ellos son una representacion de cada cristiano. Nosotros fuimos constituidos reyes y sacerdotes. El entendimiento común y erróneo es que los hombres de negocios son reyes, y los pastores de las iglesias son sacerdotes. Pero la Biblia no dice eso. En el Antiguo Testamento, reyes y sacerdotes eran funciones separadas, pero el Nuevo Testamento no dice que algunos son reyes y otros son sacerdotes, ella declara claramente que cada creyente es un rey y un sacerdote. Esto no es una posición, sino una función. Todo creyente es las dos cosas, él reina con Jesús como rey y ministra como sacerdote real.
El Señor Jesús es la cabeza, y nosotros somos su cuerpo, Él es el sumo sacerdote, y nosotros somos los sacerdotes. Jesús es el Rey de los reyes, y nosotros somos reyes. Nosotros reinamos junto a Jesús y ministramos con Él como sacerdotes.
¿CUAL ES LA FUNCIÓN DE LOS SACERDOTES?
En el Antiguo Testamento, la función del sacerdote era ponerse de pie ante el pueblo de Dios. Entonces, una persona del pueblo llegaba delante de él y decía: «Tengo problemas, yo he pecado delante de Dios, tengo problemas sexuales, problemas conyugales y problemas financieros, por favor ayudeme». Y el sacerdote decía:
«Cuéntame todos sus problemas». Esta es la primera función del sacerdote, oír. Después de oír, él entonces decía: «Voy a hacer conciliación contigo, Dios te tocara, él te perdonará!». Después de eso, él preguntaba: «¿Has traído algún sacrificio?». Si fuera un hombre rico, podría sacrificar un novillo; si fuera alguien de clase media, podría sacrificar un chivo o un cordero; pero si fuera pobre, podría traer una paloma.
El sacerdote, entonces, inmolaba al animal sobre el altar y salpicaba la sangre sobre la persona. El animal era quemado y el sacerdote entraba en el Lugar Santo y salpicaba la sangre sobre el altar de incienso. Sólo el sumo sacerdote podría entrar en el Santo de los Santos una vez al año el día de la expiación.
Eso era lo que el sacerdote hacía, intercedía, él traía a la gente de vuelta a Dios. Él colocaba a la persona delante de Dios y la bendecía. Dios, entonces, hablaba con el sacerdote. Después de interceder por la persona, la presencia y el poder de Dios venían sobre la persona.
Todos los creyentes son sacerdotes. El problema es que no enseñamos a las personas a ser sacerdotes. La forma en que nos hacemos sacerdotes es oír a la persona, intercediendo y después trayendo la Palabra de Dios sobre ella. Si no hay sacerdote, la presencia de Dios no puede manifestarse.
En el Antiguo Testamento, sólo algunas personas estaban separadas como sacerdotes, pero en el Nuevo Testamento, todos los creyentes son sacerdotes. Todo cristiano escucha el uno al otro, intercede uno por el otro y trae la Palabra de Dios el uno al otro. Necesitamos practicar esto en la vida de la iglesia.
Si queremos la presencia de Dios en nuestro matrimonio, el marido y la esposa necesitan ser sacerdotes el uno para el otro, porque si no hay sacerdocio, tampoco hay presencia de Dios.
Este es el motivo por el cual muchos matrimonios se deshacen: no hay sacerdotes para traer la presencia de Dios. El esposo no escucha a la esposa; la esposa no escucha al marido. El esposo nunca intercede por la esposa, no son sacerdotes. Sin sacerdotes, no tenemos presencia de Dios.
Si no conseguimos ser sacerdotes, nos convertimos en jueces, pasamos a juzgar uno al otro. El sacerdote es el que intercede, aboga, defiende al otro. Si no somos sacerdotes, automáticamente nos convertimos en jueces y pasamos a condenar y juzgar al otro. Perdonar es el trabajo del sacerdote, pero condenar es el trabajo del juez.
El marido que no ora por su esposa tendrá pensamientos negativos sobre ella, se convertirá en juez del comportamiento de ella y así será incapaz de amarla. No fuimos llamados a ser jueces, fuimos designados para ser sacerdotes. Cada vez que usted ve la falla de su cónyuge, interceda por él. Haciendo así, su corazón se llenará de amor por él. Donde haya un sacerdote, allí el poder de Dios podrá manifestarse. Cuando hay un sacerdote que intercede, Dios tendrá un camino para operar y bendecir.
Este mismo principio puede aplicarse en el lugar de trabajo.
No fuimos llamados a ser jueces en el trabajo, sino a sacerdotes. El sacerdote intercede por sus colegas y por su jefe. Haciendo así, él traerá la presencia de Dios. Sólo hay presencia de Dios donde hay sacerdotes.
Necesitamos personas como José y Daniel, hombres que se convirtieron en intercesores, hombres que se colocaron en la brecha. Un solo hombre cambió toda una nación. Daniel oraba tres veces al día y participó en varios reinados. Reyes se levantaron y cayeron, pero Daniel permaneció siempre en la posición, pues era un sacerdote intercesor. Usted puede transformar su lugar de trabajo se intercede como un sacerdote por sus colegas y jefes.
La clave es el sacerdocio. Si no hay sacerdotes, no tenemos la presencia de Dios. Lo mismo sucede en la célula. Si en la célula sólo una sola persona se convierte en un sacerdote, si solamente el líder es sacerdote, solamente el líder va a oír, solamente el líder va a interceder, sólo el líder va a predicar y adorar. De esta forma, él será el primero en morir a causa del peso de la obra.
Este es el problema de muchas células, el miembro no comprende lo que es ser un sacerdote. Cuando llega a la célula, dice: «Estoy muy cansado, trabajé durante todo el día, necesito que alguien ministre en mi vida, no quiero ministrar, no quiero dar, quiero recibir, usted debe bendecirme, líder!». La actitud es siempre de recibir, recibir y recibir. Él es como un vampiro chupando la sangre del líder. Es un tipo de miembro-drácula. Ellos se reúnen para aspirar unos de otros, y no para ministrar. En está situación, no es de extrañar que muchos tengan miedo de convertirse en líderes.
Hemos sido llamados a ser sacerdotes, cada miembro de la célula es un sacerdote. Cuanto más actuamos como sacerdotes, más poderosa se convierte la célula.
También el principio del sacerdocio puede aplicarse en el presbiterio de la iglesia. Si oímos, intercedemos y traemos la Palabra de Dios, entonces la presencia de Dios se manifiesta. La oración crea intimidad.
LA RESTAURACIÓN DEL SACERDOCIO
Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,Y dio dones a los hombres.
Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?
El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. (Ef. 4.7-10)
¿Por qué el Señor Jesús volvió al cielo y se sentó al lado derecho de Dios? Para ser un sacerdote para siempre.
» Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.» (Heb 8.1-2).
Pero ahora nosotros somos el cuerpo de Cristo, por eso nos hemos unido a Él para ser sacerdotes. Nosotros somos participantes de lo que Cristo es.
Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad,
Tomaste dones para los hombres,
Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos Jehova Dios. (Sal 68.18)
En el libro de Efesios, Pablo dice que el Señor subió a los cielos para llenar todas las cosas, pero el texto es una cita del Salmo 68, dice «habitar» en vez de «llenar». Así, llenar tiene aquí el mismo sentido de habitar. Nuestro objetivo es que la iglesia sea edificada y sea llena de la plenitud de Cristo. El Señor subió a los cielos para llenar su iglesia completamente.
Pero para que la iglesia sea plenamente llena de Cristo, ella necesita ser edificada. ¿Cómo edificar la casa? El texto dice que, cuando subió a las alturas, Él concedió dones a los hombres. ¿Qué son los dones? Por el contexto, vemos que son los cinco ministerios. El sumo sacerdote concede dones a los sacerdotes para que ellos edifiquen el cuerpo, hasta que el Señor pueda llenar su cuerpo.
¿Cuáles son los cinco ministerios? Estos cinco ministerios son las funciones del sacerdote. Hemos visto que la función del sacerdote es oír, interceder y luego expresar la palabra y el poder de Dios.
Si usted mira todos los versículos sobre el sacerdocio tanto en el antiguo como en el Nuevo Testamento, encontrarás cinco funciones del sacerdote.
EDIFICAR LA CASA
La piedra angular fue rechazada por los constructores. Los constructores eran los israelitas, pero ellos rechazaron la piedra angular, que es Cristo.
En la construcción de una casa, la piedra angular es la más importante, es el inicio de la fundación. Es el patrón de todas las demás piedras preciosas. Sin embargo, debido a su incredulidad, la función de edificar la casa fue dada a los que creen. Para nosotros que creemos, esa piedra angular es muy preciosa.
Todo creyente es un edificante de la casa. Esta es la función apostólica. El apóstol es el que construye la casa. Siempre que la nube se movía, el sacerdote tenía que desmontar el tabernáculo y luego reedificarlo nuevamente en otro lugar. El trabajo de los levitas y sacerdotes era construir la casa de Dios.
2. ADORAR, INTERCEDER Y PROFETIZAR
La función del sacerdote es llevar a la gente a Dios y traer a Dios a las personas. En los días de David, todo sacerdote debería profetizar. Es por eso que Pablo dice que todo creyente debe profetizar.
´´Porque todos podéis profetizar, uno tras otro, para todos aprender y ser consolados«. (1 Co 14.31)
3. PASTOREAR
Se llegará a los sacerdotes, hijos de Leví, porque el Señor, tu Dios, los escogió para servirle, para bendecir en el nombre de Jehová y, por su palabra, decidir toda demanda y todo caso de violencia. (Dt 21.5)
La función del sacerdote es bendecir al pueblo de Dios, curar el corazón herido. El sacerdote no puede maldecir, pues Jesús dijo que no podemos maldecir ni siquiera a nuestros enemigos. Nuestro trabajo también es restaurar relaciones rotas, pues recibimos el ministerio de la reconciliación.
4. ENSEÑAR LA PALABRA DE DIOS
Este es el trabajo del maestro.
Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremías; porque la ley no faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirámoslo de lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras.. Jr 18.18)
Porque los labios del sacerdote deben guardar el conocimiento, y de su boca deben los hombres buscar la instrucción, porque él es mensajero del SEÑOR de los Ejércitos. (MI 2.7-9)
5. PROCLAMAR EL AMOR DE DIOS
Este es el ministerio del evangelista.
El trabajo del sacerdote involucra esas cinco cosas. Cuando Señor subió a los cielos, Él nos dio dones para edificar Su cuerpo. Esto significa que la agenda de la célula son estos cinco ministerios. ¿Cómo puede un sacerdote funcionar dentro de estos cinco ministerios?
Y él mismo concedió unos para apóstoles, otros para profetas, otros para evangelistas y otros para pastores y maestros, con miras al perfeccionamiento de los santos para el desempeño de su servicio, para la edificación del cuerpo de Cristo. (Ef. 4.11-12)
Los sacerdotes son entrenados por los cinco entrenadores. El ministerio de estos cinco entrenadores es entrenar a los santos para ministrar como sacerdotes. Recuerde que si no tenemos sacerdotes, tampoco tendremos presencia de Dios. Si una célula no tiene estos cinco servicios, no está edificando la casa de Dios, sólo tiene un tiempo agradable. No está practicando la vida del cuerpo.
Estos cinco ministerios definen la agenda de la reunión de la célula. Si usted mira en 1 Corintios 14.26, verá allí que la agenda de la iglesia involucra estas cinco cosas:
¿Qué hacer, pues, hermanos? Cuando os reunís, uno tiene salmo, otro, doctrina, éste trae revelación, aquel, outra lengua, y otro, interpretación. Sea todo hecho para la edificación. (1 Co 14.26).

