Motivos de oración

❖ Por espíritu de sabiduría y de revelación
❖ Para que cada miembro encuentre su lugar en la visión
❖ Para que cada miembro tenga la revelación de su llamado en Dios
❖ Por las células de adultos, jóvenes y niños
❖ Por la multiplicación de las células
❖ Por nuestras metas de multiplicación anual
❖ Por nuestros líderes
❖ Por nuevos líderes
❖ Por la presencia de Dios en nuestro medio
❖ Por el encuentro
❖ Por el encuentro de matrimonios
❖ Por la conferencia en Agua Boa
❖ Por la venida del pastor Joel
❖ Por el pastor Joel, Gabi y Nicolas
❖ Por Córdoba
❖ Por la Argentina
❖ Por la economía de nuestra nación
❖ Por puertas de trabajo a los hermanos que necesitan
❖ Por la vida financiera de la iglesia
❖ Por nuestra granja
❖ Por el nuevo salón de la iglesia
❖ Papeles de la Iglesia, Fichero de Culto y Personería Juridica
❖ Por el futuro salón propio de le Iglesia

21 dias de ayuno – Dia 2

LA REVOLUVION DE UN TALENTO

En la Parábola de los talentos, el señor Jesús dejó claro que hay tres tipos de creyentes en la vida de la iglesia: los que reciben cinco talentos, los que reciben dos y los que reciben sólo uno.
Nuestro concepto natural es que la Iglesia será fuerte si tiene muchos miembros de cinco talentos. Así, cuando encontramos una iglesia local viva y vibrante, siempre pensamos que se trata de un pueblo talentoso. Pero tal vez no sea así. El crecimiento victorioso de la iglesia o su apatía no depende de los que reciben cinco o dos talento. La responsabilidad total está sobre los que reciben un talento.
De generación en generación, todas las dificultades se encuentran no con los de cinco talentos, sino con los de uno. La vida de la iglesia es arruinada cuando los de un talento entierran su talento. Pero una verdadera revolución ocurre cuando deciden desenterrar su talento. La revelación ocurre cuando creemos en el potencial de los de un talento y los llevamos a funcionar plenamente en el cuerpo.
Un aspecto fundamental de nuestra visión es el entendimiento de que cada creyente es un ministro. Cada uno de nosotros es importante y útil en la edificación de la casa de Dios. El problema es que la mayoría de los creyentes están en la categoría de aquellos que sólo reciben un talento. No son grandes predicadores o líderes extraordinarios, son sólo personas de un talento que, en la mayoría del tiempo, ni está dispuesto a usarlo.
En un ambiente así, parece muy difícil aplicar la visión de que cada uno debe ser un ministro. Nuestra tendencia es concentrarnos en el más talentoso y dejar de lado a aquellos que parecen no responder adecuadamente. Pero el cuerpo de Cristo sólo puede funcionar si los miembros de un talento son activados.

¿Qué significa enterrar el talento?

Enterrar el talento significa esconderlo y no cooperar en la edificación de la iglesia. Hay muchas razones que los siervos de un talento presentan como justificación para enterrar el talento. La excusa más común es que sólo tienen un talento insignificante y que no hará falta para el cuerpo de la iglesia. Hay quienes se sienten apremiados e intimidados ante otros más talentosos que se destacan. Muchos se justifican diciendo que nunca tiene oportunidad en una iglesia que sólo valora los de cinco talentos.
Independientemente de las excusas, necesitamos reconocer que enterrar el talento es un serio problema espiritual. El que entierra el talento no perjudica sólo a sí mismo, sino que afecta todo el cuerpo.

A-Enterrar es señal de muerte

Todo lo que es muerte es enterrado. Cuando la iglesia se convierte en un gran cementerio de dones, talentos y habilidades, entonces ella se llena de muerte. El peso de muerte viene sobre la iglesia cuando los de un talento se entierran en el mundo. El problema es que los de cinco talentos acaban llevando todo el peso. Pocos tienen la exacta percepción de cómo es pesado un ambiente de muerte.
Aquellos que ministran la palabra saben cuán difícil es predicar en una iglesia llena de muerte. Algunas veces pensamos que la muerte es debido a la falta de oración, y es verdad. Pero el ambiente de vida no depende solamente de cuánto el líder ora, sino de cuántos miembros del cuerpo están orando. Cuando tenemos muchos miembros orando, tenemos el cuerpo funcionando, y más vivo es el cuerpo, pero los miembros funcionan de forma sana. Y cuanto más los miembros funcionan más grande es un ambiente de vida.

B. Enterrar es señal de mundanismo

Claramente, enterrar es integrarse a esta tierra caída y bajo maldición. Si los que entierran el talento traen la carnalidad para la vida de la iglesia, ¿cómo proceder? Debemos aprender a equilibrar dones y autoridad. Con relación al don, necesitamos decir a los de un talento que ellos deben ejercitar su don, pero si lo hacen de forma carnal, necesitamos ejercer autoridad para decir que no permitimos tal cosa en la vida de la iglesia.
Cuando hablamos eso, normalmente ellos vuelven, entierran su talento nuevamente y se quedan pasivos en casa. Entonces, debemos mostrarles que, si ellos entierran el talento, tendrán problemas con el Señor, pero aún así la carnalidad no será permitida.

C. Enterrar es señal de apatía

Necesitamos decir a los de un talento que el pañuelo sirve para limpiar el sudor, y no para envolver el talento. Creo que la apatía es un signo de pereza. Desafortunadamente, muchos encuentran demasiado laborioso el servicio en la casa de Dios.
En Lucas 19, el siervo infiel entregó la mina a su señor envuelto en un pañuelo: «vino entonces otro, diciendo: he aquí, Señor, tu mina, que yo guardé envuelta en un pañuelo» (lc 19:20).

D. Enterrar es señal de rebeldía

En la Parábola de los talentos, en Mateo 25, el siervo Infiel dijo que había enterrado el talento porque sabía que su señor era Severo. Normalmente, las personas que entierran el talento se justifican diciendo que la iglesia o el liderazgo es muy exigente y severa. Se dice que no que pueden corresponder a las expectativas, por lo que entierran el talento.
«Llegando, por fin, el que había recibido un talento, dijo: Señor, sabiendo que es hombre Severo, que siegas donde no sembraste y recoge donde no has esparcido, asustado, escondido en la tierra tu talento, aquí tienes lo que es tuyo. (Mt 25: 24-25)

Necesitamos cambiar nuestro enfoque. Tenemos miedo de algunas cosas. Primero, tenemos miedo de que los de un talento hagan el trabajo con una mala calidad. Debemos trabajar para entrenarlos, pero todavía necesitamos tener paciencia.
El segundo problema es que consideramos que aquellos de un talento son carnales. Para resolver esto, necesitamos entender que hay dos caminos que deben ser guardados en la iglesia todo el tiempo: el camino de la función o Don y el camino de la autoridad. ¿Qué debemos hacer si los de un talento se levantan para desarrollar su talento en la carne? La carne necesita ser tratada, y la manera en que tratamos con la carne es usando autoridad.
Los de un talento deben usar su don, pero si lo hacen de manera carnal, deben ser tratados con autoridad. Puede que usted pida a un hermano de un talento para ser responsable de la merienda en la célula. Pero, en vez de hacerlo con amor y buena voluntad, se vuelve excesivamente duro e indignado con los hermanos. Si un hermano trae la carne para el trabajo en la iglesia, necesitamos decirle que no permitiremos esa actitud equivocada. Pero cuando usted decide corregirlo, él inmediatamente junta sus cosas, vuelve a su casa y se niega a hacer el servicio en la iglesia.
Necesitamos tener paciencia. No podemos desistir del cuerpo de Cristo. Debemos visitarlo y mostrarle que quedarse en casa no resuelve el problema. Después de insistir, probablemente volverá a la célula y posiblemente seguirá actuando en la carne, pero aún así continuamos enseñando y mostrando que él debe hacer el servicio, pero no tolerar que lo haga en la carne.
Recuerde que el hecho de que alguien entierre su talento ya demuestra que es carnal. Cuando activamos ese miembro, necesitamos estar atento, porque la carne se va a levantar junto con él. Nosotros tratamos con la carne, pero no rechazamos al miembro de un talento. Necesitamos activar los de un talento para que el cuerpo pueda funcionar. Trabajar en la carne es malo pero enterrar el talento es aún peor.
La gloria de la iglesia es la plenitud de los miembros en funcionamiento. La multiforme acción del cuerpo teniendo cada miembro funcionando de forma armoniosa trae la gloria del cielo como sello. Si cada miembro ejerce su ministerio, tendremos el cuerpo y la manifestación de la Gloria de la iglesia. Si desistimos de los de un talento, vamos a desistir de la mayoría de los miembros del cuerpo. Si colocamos a un lado la mayor parte de la iglesia, no podemos esperar la realización de una gran obra. Necesitamos dedicar toda nuestra fuerza y todo nuestro empeño para llevar a cada miembro a funcionar.

El Gran Desafío

Basado en la Parábola de los talentos, podemos decir que no hay nadie en la iglesia con más de cinco talentos. Por otro lado, no hay nadie con menos de un talento. Cualquier hijo de Dios, hasta aquel en peor condición espiritual, posee por lo menos un talento. No hay miembros inútiles en el cuerpo.
Esta generación sólo será conquistada si los de un talento se levantan. Esta generación sólo será conquistada si llevamos todo el cuerpo a funcionar. Nuestro trabajo es activar el cuerpo.
Podemos decir que la iglesia ocurre de forma práctica cuando los de un talento salen para negociarlo. Sólo funciona el cuerpo cuando cada miembro funciona. Cuando un miembro funciona por cinco, tenemos una aberración, y no un cuerpo.
No podemos acomodarnos trabajando sólo con los de cinco talentos. Esos son los que más rápidamente responden a los desafíos de la iglesia y más fácilmente se dispone al trabajo. Los de cinco talentos no exigen mucho del liderazgo para ser motivados. El desafío del líder son los de un talento, si falla en levantarlo, su liderazgo habrá fracasado. Si la iglesia falla en activar los de un talento, entonces habrá fracasado en su misión de edificar el cuerpo.
El encargo apropiado en las células involucra nuestra capacidad de hacer que los de un talento funcionen. Necesitamos tener ese encargo, porque prácticamente todos los problemas de la iglesia vienen de los de un talento. A causa de eso, muchos desisten de trabajar con esos hermanos. Simplemente nos dedicamos a aquellos que más responden. Esta es la manera en que el mundo trabaja, pero no es la manera del Reino de Dios.
Nunca digas en tu mente que tal hermano es inútil. Si usted dice que ese o aquel hermano es inútil, entonces usted está acabando con la vida de la iglesia. Si usted no es capaz de usar el de un talento, esto prueba que usted todavía no está calificado para ser un líder en el cuerpo de Cristo. Es necesario usar a todos los hermanos y hermanas, incluso a los que parecen inútiles. Necesitamos descubrir una forma de envolverlos. Debemos evaluar su don y usarlo aunque sea para una actividad bien simple.
Un amigo mío me contó que hace años había un hermano deficiente en su iglesia. Siendo deficiente, nadie le pedía hacer nada en la iglesia. Él se sentía excluido. Aconteció que unos domingos despues, el pastor tenía costumbre de hacer un breve culto de evangelismo en una plaza frente al edificio de la iglesia. En uno de esos domingos, ocurrió que apareció mucha gente y el parlante no era suficiente. El pastor pidió que alguien arreglara el soporte para que pudiera colocar el parlante mas alto y así el sonido se propagaría más fácilmente. Al percibir la necesidad, aquel chico inmediatamente tomo el parlante y lo sostuvo en la espalda durante toda la reunión. Mientras el pastor predicaba, empezó a llorar y la gente pensaba que estaba sufriendo con el peso del parlante, pero él no permitió que nadie se lo quitara. Al final, el pastor se fue con él y le preguntó por qué no había dejado a nadie tomara el parlante si él estaba llorando mientras lo sostenía. Su respuesta fue conmovedora. Él dijo: «Yo no estaba llorando de dolor, sino porque finalmente descubrí mi función en la iglesia». Debe haber un lugar para todos.
Recuerde siempre que no hay siervo que no haya recibido al menos un talento. En la casa de Dios, nadie puede disculparse diciendo que no recibió ningún talento. Todos los hijos son siervos. Si son miembros del cuerpo, entonces tienen un don.
Aquel Líder que piensa que hay alguien a quien usted no puede usar, de hecho, no sabe nada acerca de la Gracia de Dios. Somos lo que somos por la gracia, tenemos lo que tenemos por la gracia y somos usados por la gracia.

«Pero, por la gracia de Dios, soy lo que soy, y su gracia, que me ha sido concedida, no se ha vuelto vana, sino que he trabajado mucho más que todos ellos, pero no yo sino la gracia de Dios conmigo». (1 Co 15:10)

Es cierto que algunos son columnas y cargan más peso que los demás. Sin embargo, lo que importa no es cuánto peso soporta, sino cuántos de un talento usted puede levantar para trabajar.
Si usted es el único que está ocupado durante todo el tiempo, eso no es iglesia. Pero si te quedas ocupado durante todo el tiempo y también puedes hacer que los de un talento también trabajen, entonces tendremos allí la iglesia.

Martas y Marías

No siempre son los de un talento los que quieren ocultarse. Muchas veces, nosotros mismos no creemos en ellos. Necesitamos permitir que hagan conforme a su capacidad limitada. Necesitamos tener paciencia para esperar que aprendan. Tal vez nunca hagan con la excelencia que nos gustaría, pero no podemos impedirles usar su talento. También debemos tener cuidado de no etiquetar a un miembro como alguien que no se puede formar. Debemos usar todos los medios para involucrar al miembro de un talento.
No siempre los de un talento estarán aptos para las funciones que más necesitamos en la iglesia. Normalmente, se niegan a liderar, pero no debemos desistir de ellos. Hay muchas otras formas en que pueden cooperar con el trabajo. Sé que nuestra visión es que todo creyente puede liderar, pero desafortunadamente no todos se dispondrán a eso. En vez de etiquetarlos y desistir de ellos, debemos involucrarlos en aquellos servicios que ellos pueden hacer sin necesidad de mucho entrenamiento.
Yo dije muchas veces en el pasado que lo más importante en la vida de la iglesia es generar hijos, y no hacer cosas. Y eso es correcto. Sin embargo, hacer cosas todavía sigue siendo necesario. En Juan 12 y Marcos 14, tenemos un cuadro de la casa de Dios. Allí hay la presencia de Jesús y necesitamos de Marta y de María, de Lázaro y de Simón, el leproso.
María apunta a la intimidad y al ministerio, pero Marta simboliza el servicio diaconal. María apunta al sacerdocio, pero Marta nos habla del trabajo de los Levitas. En el ministerio de Jesús, los discípulos tenían que actuar como Marta y María. En la mayor parte del tiempo, ellos ministraban a las personas, pero también tenían que involucrarse en la organización.
Usted debe recordar cuando el señor multiplicó los panes. En aquel día, hubo la necesidad de que los discípulos distribuyeras los panes y luego recoger 12 cestos llenos en una ocasión y 7 en otra. Sin ese trabajo de logística, el milagro de la multiplicación no habría alcanzado a la gente.
En otra ocasión, cuando el Señor estaba delante del pozo de Sicar en Samaria, Él mandó que sus discípulos fueran a comprar alimento (Jn 4: 8). No sé por qué fueron necesarios 12 para hacer esto, pero ciertamente podemos presumir que uno escogió el producto, el otro negoció, había el responsable del pago y ciertamente muchos cargaron. Hay mucho trabajo natural para ser hecho en la vida de la iglesia. Creo que los de un talento deben participar en estas actividades.
En Lucas 22: 8, el Señor mandó que Pedro y Juan preparasen el lugar para la cena de la Pascua. Véase bien que la Pascua era el punto más importante. La última cena era el objetivo del Señor, pero si no hubiera arreglado la sala, nada de eso habría ocurrido. Pues en Hechos 6, fue necesario levantar diáconos para servir a las mesas.
Todos los hermanos deben participar del servicio espiritual y también del servicio práctico. Todos deben ser María y Marta al mismo tiempo. Pero posiblemente los de un talento serán más como Marta.

La misión es activar el cuerpo

El mundo será ganado por el cuerpo, no sólo por los miembros más talentosos. Las puertas del infierno no se resisten al cuerpo, pero se resisten cuando sólo algunos miembros talentosos se levantan.
No pienses que el hecho de tener muchos creyentes en un lugar significa que allí tenemos la iglesia. Sólo el cuerpo de Cristo es la iglesia, y el cuerpo depende del funcionamiento de todos los miembros. La Iglesia es todos los de un talento que sirven.
Esta es la revolución que veremos en estos días. No debemos depositar todo el énfasis sobre los más talentosos. Esta es la estrategia del mundo, no la de Dios. El énfasis de Dios está sobre aquellos que, para los hombres, no tienen valor alguno, aquellos que poseen apenas un talento.
En el mundo, la visión es escoger a los más talentosos, los más hábiles y capaces. Elegir sólo aquellos con quienes nos identificamos. En el mundo, la visión es descubrir el talento escondido, pero en la iglesia la visión es desenterrar el talento.
El día en que todos los de un talento se levanten, entonces veremos que el cuerpo de Cristo está entre nosotros, tendremos la realidad de la vida de la iglesia. Todo nuestro problema hoy es que hemos buscado los de 5 y los de 2 talentos. Hacemos entrenamiento especial para ellos y nos olvidamos de los de un talento. Los de 5 y 2 talento no necesitan mucho de nuestro liderazgo, pero los de un talento son realmente difíciles de manejar. Constantemente, ellos quieren retroceder y enterrar el talento nuevamente.
La iglesia no es una cuestión de tener un trabajo realizado, pero es una cuestión de activar a todos los miembros de un talento. No debemos pensar que, una vez que el trabajo se esté haciendo, todo estará bien. No es así. Nuestro trabajo es llevar el cuerpo a funcionar. Tenemos la misión de ganar nuestra generación y pensamos que, una vez que la misión se está haciendo, no importa si muchos o pocos están trabajando. Pero eso es un error. El objetivo es activar el cuerpo.
La visión natural es usar la televisión para ganar el país en un día. La visión de Dios es que la obra debe ser hecha a través del cuerpo. No creo en los medios, creo en el cuerpo. No estoy en contra de usar los medios, estoy a favor de activar el cuerpo.
Hoy, si podemos hacer una elección, quizá separemos a un pequeño grupo para servir, pero el Señor dice que todos son siervos. Si el Señor así decretó, entonces debemos permitir que sirvan.
Hoy tenemos ante nosotros la visión de Dios para producir una revolución. ¿Qué tipo de obra estamos haciendo? ¿Hay solamente algunos que trabajan? ¿Hay varios líderes talentosos que hacen todo el trabajo? Y ¿todos los siervos del Señor tienen un lugar en él? en eso está el secreto del éxito del propósito divino. Si no podemos resolver esto, no tendremos la iglesia de forma viva y práctica.
El cuerpo de Cristo no es una doctrina, es algo vivo. Sólo cuando cada miembro funciona es que tenemos el cuerpo de Cristo. Sólo donde hay un cuerpo es que tenemos la iglesia.
En el pasado, abandonamos el sistema clerical, pero podemos volver a prácticas antiguas si enfocamos nuestra atención en un pequeño grupo talentoso que funciona en lugar de toda la iglesia. Restablecimos el clericalismo cuando sólo algunos cuidan el servicio que debería ser de todos.
No basta con predicar sobre el cuerpo, necesitamos permitir que él se exprese y demuestre sus funciones. No necesitamos tener miedo. Una vez que es el cuerpo de Cristo, las funciones aparecen. Si, de hecho, es el cuerpo de Cristo, debemos creer que puede funcionar.
No debemos hacer el trabajo del Señor tratando de sustituir a los miembros, haciendo el trabajo en su lugar. Necesito decir que el trabajo prioritario es llevar el cuerpo a funcionar. Una vez que el cuerpo funcione, fácilmente podemos ganar nuestra generación.
No uses los de cinco talentos para sofocar a los dos y ni usar los dos para sofocar los de un talento. Si usted actúa así, usted no es, de hecho, un siervo del Señor. Haz que todos sirvan. Cuando los que crees inútiles comiencen a servir, la iglesia gloriosa aparecerá. La obra del mundo se hace con los más talentosos, pero la obra de la iglesia se hace con todo el cuerpo. La obra de Dios se hace con los de un talento.
Seria muy bueno tener muchos como Pablo y Pedro, pero debemos admitir que de ellos hay pocos. En todo el mundo, la iglesia está llena de hermanos y hermanas que tienen un talento. ¿Qué haremos con tales personas? ¿Dónde vamos a colocarlas? Cuando nuestro ego es tratado, entonces encontraremos un medio de involucrar a todos los de un talento.
He descubierto en el Señor que en la iglesia no podemos usar a un hermano por considerarlo útil y dejar el otro de lado por considerarlo inútil. En el cuerpo, no puede haber ningún miembro colocado de lado. Todos los que pertenecen al Señor, son miembros del cuerpo. Necesitan funcionar.
Hoy, cuando miramos al derredor, nos quedamos perplejos preguntándonos: «¿dónde está la iglesia?» Parece que no hay una expresión viva del cuerpo de Cristo en la ciudad. Esto sucede porque no creemos de todo corazón que en una iglesia todos los miembros puedan funcionar. Crea en cada miembro de todo el corazón. Hazlo trabajar persuadiendolo por todos los medios posibles. No lo sustituya, no lo desprecie, no lo juzgue como inservible y sin cualidades. Si Dios está en paz de llamarlo para ser parte del cuerpo, usted necesita estar en paz entrenándolos para eso.

21 dias de ayuno- Dia 1

Revelación, Visión y Realidad

Vamos a empezar hoy nuestro camino para reafirmar la práctica de la visión de las células en la iglesia. Ya estamos practicando esta visión por más de 15 años y hemos experimentado crecimiento, vida abundante y una sólida edificación de la casa de Dios. Pero todavía necesitamos avanzar más.
No es sencillo traer a nuestra práctica lo que ya sabemos en nuestra mente. A menudo, profesamos creer de una forma, pero actuamos de una forma contraria sin siquiera darnos cuenta de ello. Creo que tenemos la revelación del señor sobre su casa, pero necesitamos espíritu de sabiduría para ponerla en práctica.
No es por casualidad que la única oración de Pablo en sus epístolas es para que los creyentes recibieran el espíritu de Revelación y sabiduría:
«no ceso de dar gracia por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de Nuestro Señor Jesucristo, el padre de la Gloria, os conceda espíritu de Sabiduría y de Revelación en el pleno conocimiento de él» (EF 1: 16-17)
Pablo nunca oró para que las iglesias crecieran. ¿El crecimiento no era algo importante para él? Yo creo que sí. Creo que nunca oró por crecimiento porque sabía que el crecimiento sería el resultado natural de una iglesia llena de Revelación y sabiduría. Esto también ha sido nuestra oración en estos días. Necesitamos aprender a aplicar las verdades de la visión a cada aspecto de nuestra vida y abandonar toda contradicción.
En el proceso en el cual Dios trae su verdad a nuestra experiencia, pasamos por tres fases: la revelación, la visión y la realidad. Podemos percibir esta secuencia en la experiencia de Pedro en Mateo 16 y 17. En un primer momento, él tuvo la revelación de que Jesús era el hijo de Dios, después él subió con Jesús al monte y pudo tener la visión. La visión seguía a la revelación. Sin embargo, incluso después de tener la visión, falla en la aplicación, como podemos ver en el discurso de Pedro en la cuestión del pago del impuesto. Esta secuencia de la experiencia se aplica a cualquier verdad espiritual, pero puede ser particularmente perceptible en el proceso de establecimiento de la visión de las células. Vamos a ver cada momento de la experiencia de Pedro y aplicarla a la visión que hemos practicado.
REVELACION
Jesús, llegando a la region de cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ¿quién dice el pueblo que es el hijo del hombre? Y ellos respondieron: unos dicen: Juan el Bautista; otros: Elías; y otros: Jeremías o alguno de los Profetas. Pero ustedes, continuó, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Vivo. Entonces Jesús le dijo: Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no ha sido carne ni sangre que te lo han revelado, sino mi Padre, que está en los cielos. » (Mt 16: 13-17)
La primera etapa de la experiencia de Pedro fue la revelación. El pueblo decía que Jesús era Jeremías, Juan el Bautista o alguno de los Profetas, Pedro recibió la revelación: «él es el Hijo del Dios Vivo». Jesús mismo dijo: «Bienaventurado eres, Simón Hijo de Jonás, porque no fue carne ni sangre quien te lo reveló, sino mi padre, que está en el cielo «(Mt 16.17).
La primera fase es siempre la revelación. La revelación es simplemente tener algo desvelado ante nuestros ojos. Antes no veíamos, éramos ciegos, pero ahora vemos claramente. Esta es la primera etapa de cualquier propósito o llamado. Muchos ni siquiera pensaban acerca de la visión de las células, pero hubo un día en que oímos algo, una predicación, un testimonio, y eso se volvió claro para nosotros.
Después de tener la revelación, Pedro cambió de nombre, de identidad. Es como si, a partir de ese momento, él fuera otra persona. Antes, era sólo Simón, pero ahora sería llamado Pedro. Creo que lo mismo ha ocurrido con muchos de nosotros. La revelación de la visión de las células ha cambiado Nuestra identidad, somos vistos y conocidos de otra manera, y la gente incluso se refiere a nosotros como los que siguen una visión.
Pero la revelación no es suficiente. El cambio de Pedro no fue tan profundo como se esperaba. Después de la tremenda revelación de Jesús como hijo de Dios, Pedro fue severamente reprendido por Jesús. El señor llegó incluso a reprender al diablo en Pedro. Él sabía quién era Jesús, pero no entendía las implicaciones de esa Revelación. (V21).
Muy sentido quedó con la revelación de las células, pero no entendió sus implicaciones prácticas. Recibieron la revelación de la realidad de la vida de la iglesia en las células, pero se sorprenden cuando percibe que la distancia entre esta revelación y la práctica es casi astronómica.
Es un tiempo de confusión y perplejidad. La revelación quema en nuestro corazón, no podemos operarla. Sentimos un impulso de avanzar, pero, de forma asombrosa, sentimos que nos falta algo y nos empacamos. Si tenemos fe y osadía suficiente, podremos entrar en la segunda etapa, la visión.
VISION
Es interesante que, aun recibiendo una reprensión tan severa del Señor, Pedro aún fue invitado a tener una experiencia en el monte y tener la siguiente etapa de la Revelación: la visión. Seis días después de recibir la revelación, Pedro fue llevado a un alto Monte y el señor se transfiguró delante de él. Antes, él recibía la revelación, pero ahora él podía ver con los propios ojos que, de hecho, Jesús era el hijo de Dios.
«Seis días después, tomó a Jesús consigo a Pedro y a los hermanos Santiago y Juan y los llevó, en particular, a un alto Monte, y fue transfigurado delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, sus vestiduras se volvieron blancas como la luz, y he aquí que aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro le dijo a Jesús: Señor, bueno es estar aquí, si quieres, haré aquí tres tiendas, una será tuya, otra para Moisés, y otra para Elías (…), hablaba él mismo, cuando una nube luminosa los envolvió: y he aquí, viniendo de la nube, una voz que decía: este es mi hijo amado, en quien me complazco, a él oíd (Mt 17: 1-5)
La visión viene siempre después de la Revelación. Cuando tenemos visión sin revelación, es sólo una experiencia mística. Cuando tenemos la visión, la sensación es como la que los discípulos tuvieron, quedamos completamente extasiados. Es común oír a la gente diciendo: «nunca pensé que los grupos eran algo tan bueno.» «¿Cómo es posible haber vivido todos estos años sin la visión de la iglesia en las casas?» dicen muchos. La visión es emocionante, y contagiosa.
La revelación puede ser algo todavía distante y vergonzoso, pero la visión es nítida, práctica y operativa. Comenzamos a Entender los medios de entrar en la práctica, llegamos incluso a tener alguna experiencia y podemos testificar que la visión es buena y emana leche y miel.
La revelación es subjetiva, pero la visión es más nítida y objetiva. Pedro tuvo el entendimiento de que Jesús era el hijo de Dios unos días antes, pero ahora, en el monte, él está viendo a Jesús transfigurado en Gloria ante sus propios ojos atónitos.
Pero la historia no termina aquí. Al ver Elías, Moisés y el propio señor en Gloria, Pedro sugirió que se hiciera tres tiendas, pero él es interrumpido por el mismo Dios Padre, que truena desde el medio de la nube: «Este es mi hijo amado, en quien tengo todo el placer».
Pedro había recibido todo lo que sería posible recibir. Primero él recibió la revelación, después tuvo la visión y ahora oyó a Dios mismo diciéndole que Jesús era su hijo. Eso es lo máximo que alguien puede recibir.
Sin embargo, incluso ante todo esto q le ocurrió, Pedro aún no fue capaz de aplicar su experiencia al conocimiento de que Jesús era el hijo de Dios. Desafortunadamente, Esa ha sido también nuestra experiencia. Tenemos la revelación, tenemos la visión, pero todavía tenemos una enorme dificultad para aplicar esta visión a nuestra realidad.
REALIDAD
Después de cada experiencia, viene el trabajo de Dios en nosotros con el fin de consolidar esa experiencia en nuestra práctica de vida.
En el capítulo 16, Pedro tuvo la revelación de que Cristo es el Hijo del Dios Vivo. Seis días después, él tuvo la visión de Cristo glorificado en el monte e incluso oyó la propia declaración de Dios de que Jesús era su hijo. De aquella hora en adelante, Pedro no podía decir que no sabía quién era Cristo, él había recibido la revelación y la visión.
El problema es que, incluso después de tener una revelación seguida de una visión, todavía podemos tener una inmensa dificultad para hacer una aplicación práctica. Algunos, por ejemplo, ya tienen la
revelación del principio de la cruz, ya recibieron luz de Dios, pero ¿cuántos logran aplicar el principio de la cruz a su relación conyugal? Muchos han tenido la revelación y hasta la visión de las células, pero ¿cuántos han logrado aplicarlas en la práctica? En una ocasión, yo aconsejaba a una pareja que había tenido un serio conflicto conyugal. El marido había llegado al punto de empujar agresivamente a su esposa. Entonces, le dije: «¿Cómo tuviste el coraje de agredir a Cristo?». Él, medio tímido, dijo que no entendía lo que quería decir. Expliqué que su esposa era miembro del cuerpo de Cristo y que agredirla era lo mismo que agredir a Cristo mismo. Ciertamente, él sabía doctrinariamente que su esposa era miembro del cuerpo, pero no logró aplicar ese conocimiento a su práctica. En otra ocasión, dije a otra pareja que pensaba divorciarse: «¿cómo pueden ustedes declarar que Cristo va a divorciarse de la iglesia?». Ellos se quedaron perplejos. Entonces, le expliqué que su matrimonio era una figura de un matrimonio mayor entre Cristo y la iglesia. Ellos estaban transmitiendo el mensaje: si somos imperfectos, usted también nos va a abandonar. Ellos ciertamente sabían de esa verdad, no era novedad para ellos, pero simplemente no eran capaces de aplicarla a sí mismo.
Fue exactamente eso lo que le pasó a Pedro. Al final del capítulo, Él fue cuestionado por los cobradores de impuestos si Cristo pagaba impuesto de las dos dracmas. Pedro respondió precipitadamente según su concepto natural, y no según su revelación y visión. Él no pudo hacer un puente entre la visión y la exigencia de la situación práctica. Él no pudo ver la conexión entre Cristo, el hijo de Dios y la necesidad de pagar el impuesto del templo.

«Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? El dijo: Sí.«

(MT17: 21-25)
El impuesto de las dos dracmas era impuesto para mantener el templo (Ex 30: 12-16; 38:26). Si Pedro hubiera recordado la revelación, la visión en el monte y hasta la voz del padre diciendo que Jesús era el hijo amado, no habría respondido así, pero él respondió según su concepto natural.
Por eso, al entrar en casa, Jesús se adelantó y preguntó a Pedro: «Simón, ¿qué te parece? ¿De quién cobran los Reyes de la tierra impuesto o tributo: de los hijos o de los extraños? Respondiendo Pedro: de los extraños, Jesús le dijo (…), así que están exentos los hijos (preste atención, Pedro, hijos no pagan, recuerda la Revelación, y de la visión en el monte, ¿recuerdas al padre diciendo que yo era el hijo? Pedro, te acuerdas de la revelación y de la visión, yo soy hijo de Dios, no tengo que pagar) «(Mt 17: 25-26).
Tardó en caer en si, pero Pedro debe haberse escondido. Jesús mandó que él fuera a pescar un pez donde encontraría una moneda en la boca. Pienso que fue para que Pedro pudiera tener tiempo de meditar en todas las implicaciones de conocerle a Cristo como hijo de Dios. Él, de hecho, tuvo la revelación y la visión, pero no podía aplicar todo esto a su vida práctica.
Una cosa que necesitamos aprender en estos días es andar de acuerdo con la revelación y la visión recibida. Necesitamos aprender a aplicar la revelación y la visión a todas las áreas de nuestras vidas. Veamos algunas situaciones prácticas. Muchos tienen la visión de las células, pero son extremadamente clericales; creen que cada creyente es un ministro, pero permiten que algunos pocos lideren; dicen ser una Iglesia en Células, pero son incoherentes en la aplicación de los valores.

¿En qué etapa usted se encuentra hoy? Si aún no ha tenido la revelación de las células, este mensaje debe estar pareciendo algo distante e incomprensible. No se asuste, vaya a buscar a Dios y él va a abrir sus ojos.
EL CONOCIMIENTO NECESITA VERSE CON SABIDURIA
Ya hemos recibido Revelación y conocimiento, pero ahora necesitamos recibir sabiduría para aplicar ese conocimiento a nuestra práctica. El conocimiento es saber la verdad. Quería saber cómo aplicarla. Conocimiento es saber que el tomate es una fruta, pero la sabiduría es no ponerlo en su ensalada de fruta. El conocimiento es extremadamente importante. Aquello en lo que creemos tiene una influencia enorme sobre nuestra vida. En última instancia, aquello en lo que creemos viene de lo que conocemos. Pero nunca deberíamos parar sólo en el conocimiento. Necesitamos avanzar y aprender cómo aplicar esta verdad. Este es un paso de sabiduría. Muchos se contentan con acumular información. Eso es conocimiento. Pero pocos saben qué hacer con el conocimiento adquirido. No sólo quiero tener conocimiento, quiero saber cómo aplicar este conocimiento a mi vida. Este es el momento en que la sabiduría se hace necesaria.
En Mateo 16, Pedro recibió el conocimiento de que Jesús era el hijo de Dios, pero en el capítulo siguiente, cuando se le preguntó si Jesús pagaba el impuesto del templo, Pedro no logró aplicar el conocimiento adquirido para dar una respuesta adecuada.
Jesús le explicó después que, una vez que era hijo, no tenía que pagar el impuesto para cuidar de la casa de su padre.
Puede que ya tengas la revelación. Usted ha comprendido la importancia y la necesidad de las células, pero todavía necesita tener los ojos abiertos para ser incendiado con una visión celestial. Algo que me haga desear armar tiendas y vivir en esa visión. Sin embargo, después de la Revelación y de la visión, viene la etapa más difícil, entrar en la realidad de la visión. Es el momento en que la mayoría falla. Deténgase ahora y pregunte así: ¿cómo afectará esta visión a cada aspecto de su vida y de mi iglesia? Si usted puede responder a esta pregunta, usted estará en el camino de ser aprobado y entrar en la realidad de la visión de Dios.

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